{"id":9240,"date":"2019-10-13T07:00:04","date_gmt":"2019-10-13T10:00:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=9240"},"modified":"2019-10-13T07:00:04","modified_gmt":"2019-10-13T10:00:04","slug":"papa-francisco-necesitamos-ser-sanados-por-la-desconfianza-en-nosotros-mismos-en-la-vida-en-el-futuro-de-muchos-miedos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-necesitamos-ser-sanados-por-la-desconfianza-en-nosotros-mismos-en-la-vida-en-el-futuro-de-muchos-miedos\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Necesitamos ser sanados por la desconfianza en nosotros mismos, en la vida, en el futuro, de muchos miedos"},"content":{"rendered":"<p><strong>Papa Francisco<\/strong> | <strong>Necesitamos ser sanados por la desconfianza en nosotros mismos, en la vida, en el futuro, de muchos miedos<\/strong>, la afirmaci\u00f3n se desprende de la Homil\u00eda del <strong>Santo Padre Francisco<\/strong>, al celebrar <strong>Santa Misa<\/strong> donde presidi\u00f3 el rito de <strong>Canonizaci\u00f3n<\/strong> de 5 <strong>Beatos<\/strong>. Ellos son, el <strong>Beato<\/strong> <strong>John Henry Newman<\/strong> (1801-1890), Cardenal de la Santa Iglesia Romana, Fundador del Oratorio de San Felipe Neri en Inglaterra; <strong>Beata Giuseppina Vannini<\/strong> (1859-1911), Virgen, Fundadora de las Hijas de San Camilo; <strong>Beata Mariam Thresia Chiramel Mankidiyan<\/strong> (1876-1926), Virgen, Fundadora de la Congregaci\u00f3n de las Hermanas de la Sagrada Familia; <strong>Beata Dulce Lopes Pontes<\/strong> (1914-1992), Virgen; <strong>Beata Margherita Bays<\/strong> (1815-1879), Virgen.<\/p>\n<p>En la Homil\u00eda el <strong>Santo Padre<\/strong> se refiri\u00f3 al <strong>Evangelio<\/strong>, <strong><em>\u00abTu fe te ha salvado\u00bb (Lc 17, 19). Destacando, \u201ces el punto de llegada del Evangelio de hoy, que nos muestra el camino de la fe. En este viaje de fe vemos tres etapas, marcadas por los leprosos sanados, que invocan, caminan y agradecen\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Continuando, <strong>Su Santidad<\/strong> nos se\u00f1alaba que, <strong><em>\u201cen primer lugar, invocar. Los leprosos se encontraban en una condici\u00f3n terrible, no solo por la enfermedad que, a\u00fan extendida hoy en d\u00eda, debe ser combatida con todos los esfuerzos, sino por la exclusi\u00f3n social\u201d.<\/em><\/strong> Afirm\u00e1ndonos, <strong><em>\u201c(\u2026) el Se\u00f1or escucha el grito de alguien que est\u00e1 solo. Al igual que esos leprosos, tambi\u00e9n necesitamos curaci\u00f3n para todos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Inmediatamente, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> nos dijo, <strong><em>\u201cnecesitamos ser sanados por la desconfianza en nosotros mismos, en la vida, en el futuro; de muchos miedos; de los vicios de los cuales somos esclavos; desde muchos cierres, dependencias y archivos adjuntos: al juego, al dinero, a la televisi\u00f3n, a los tel\u00e9fonos m\u00f3viles, a juicio de otros.<\/em><\/strong><strong><em> El Se\u00f1or libera y cura el coraz\u00f3n, si lo invocamos, si le decimos: \u00abSe\u00f1or, creo que puedes curarme; c\u00farame de mis cierres, l\u00edbrame del mal y del miedo, Jes\u00fas\u00bb\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El <strong>Santo Padre<\/strong> continuando su ense\u00f1anza, nos dec\u00eda, <strong><em>\u201cla fe crece as\u00ed, con una invocaci\u00f3n de confianza, trayendo a Jes\u00fas lo que somos, con el coraz\u00f3n abierto, sin ocultar nuestras miserias. Invocamos el nombre de Jes\u00fas con confianza todos los d\u00edas: Dios salva\u201d.<\/em><\/strong> Profundizando su catequesis, el <strong>Papa<\/strong> se refiri\u00f3 a la segunda palabra, <strong>caminar<\/strong>, se\u00f1alando, <strong><em>\u201ces la segunda etapa. En el breve Evangelio de hoy aparecen una docena de verbos de movimiento. Pero lo m\u00e1s sorprendente es el hecho de que los leprosos no son sanados cuando se paran delante de Jes\u00fas, sino despu\u00e9s, mientras caminan: \u00abMientras iban, fueron purificados\u00bb, dice el Evangelio <\/em><\/strong>(v. 14)<strong><em>\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El <strong>Santo Padre<\/strong>, nos ilustraba adem\u00e1s, <strong><em>\u201ces en el viaje de la vida que uno se purifica, un camino que a menudo es cuesta arriba, porque conduce hacia arriba. La fe requiere un viaje, una salida, funciona de maravilla si salimos de nuestras certezas complacientes, si dejamos nuestros puertos tranquilizadores, nuestros c\u00f3modos nidos. La fe aumenta con el don y crece con el riesgo\u201d. <\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, tambi\u00e9n nos revelaba, <strong><em>\u201cla fe se abre paso a trav\u00e9s de pasos humildes y concretos, al igual que el camino de los leprosos y el ba\u00f1o en el r\u00edo Jord\u00e1n de Naam\u00e1n<\/em><\/strong> (ver 2 Reyes 5,14-17). <strong><em>Tambi\u00e9n es cierto para nosotros: avanzamos en la fe con un amor humilde y concreto, con paciencia diaria, invocando a Jes\u00fas y avanzando\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Pero adem\u00e1s, el Santo Padre, nos pidi\u00f3 prestar atenci\u00f3n a un especial detalle, <strong><em>\u201chay otro aspecto interesante en el viaje de los leprosos: se mueven juntos. \u00abFueron\u00bb y \u00abfueron purificados\u00bb, dice el Evangelio <\/em><\/strong>(v. 14)<strong><em>, siempre en plural: la fe tambi\u00e9n es caminar juntos, nunca solos.<\/em><\/strong><strong><em> Sin embargo, una vez curados, nueve siguen su propio camino y solo uno vuelve a agradecer. Entonces Jes\u00fas expresa toda su amargura: \u00ab\u00bfY d\u00f3nde est\u00e1n los dem\u00e1s?\u00bb <\/em><\/strong>(V. 17)<strong><em>\u201d<\/em><\/strong>.<\/p>\n<p><strong>Su Santidad<\/strong> nos explic\u00f3, que la respuesta a la pregunta de <strong>Jes\u00fas<\/strong>, debe ser, <strong><em>\u201c(\u2026) nuestra tarea, de nosotros que estamos aqu\u00ed para la \u00abEucarist\u00eda\u00bb, es decir, agradecer, es nuestra tarea cuidar a los que han dejado de caminar, a los que han perdido el rumbo: somos custodios de hermanos distantes, todos nosotros ! Somos intercesores por ellos, somos responsables de ellos, estamos llamados a responderlos, a tomarlos en serio. \u00bfQuieres crecer en la fe? \u00bfT\u00fa, que est\u00e1s aqu\u00ed hoy, quieres crecer en la fe? Cuida de un hermano distante, una hermana distante\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Continua el <strong>Santo Padre<\/strong>, <strong><em>\u201cinvocar, caminar y dar gracias: es la \u00faltima etapa. Solo el que agradece a Jes\u00fas dice: \u00abTu fe te ha salvado\u00bb<\/em><\/strong> (v. 19). <strong><em>No solo es saludable, tambi\u00e9n es seguro. Esto nos dice que el punto de llegada no es la salud, no estar bien, sino encontrarnos con Jes\u00fas. La salvaci\u00f3n no es beber un vaso de agua para mantenerse en forma, sino ir a la fuente, que es Jes\u00fas. \u00c9l solo se libera del mal y cura el coraz\u00f3n, solo un encuentro con \u00c9l salva, hace que la vida sea plena y hermosa\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>Su Santidad<\/strong> nos se\u00f1ala, <strong><em>\u201cla culminaci\u00f3n del viaje de fe es vivir dando gracias. Podemos preguntarnos: \u00bflos que tenemos fe vivimos los d\u00edas como una carga para sufrir o como un elogio para ofrecer? \u00bfNos mantenemos centrados en nosotros mismos esperando pedir la pr\u00f3xima gracia o encontramos nuestra alegr\u00eda en dar gracias?\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Pero, dice el <strong>Santo Padre<\/strong>, <strong><em>\u201cagradecer no es una cuesti\u00f3n de cortes\u00eda, de etiqueta, es una cuesti\u00f3n de fe. Un coraz\u00f3n que da gracias sigue siendo joven. Decir \u00abGracias, Se\u00f1or\u00bb al despertar, durante el d\u00eda, antes de acostarse es el ant\u00eddoto para el envejecimiento del coraz\u00f3n, porque el coraz\u00f3n envejece y se usa mal. As\u00ed tambi\u00e9n en la familia, entre c\u00f3nyuges: recuerde decir gracias. Gracias es la palabra m\u00e1s simple y m\u00e1s beneficiosa\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Finalizando, <strong>Su Santidad<\/strong> nos ense\u00f1\u00f3, <strong><em>\u201cinvocar, caminar, gracias. Hoy agradecemos al Se\u00f1or por los nuevos santos, que han caminado en fe y a quienes ahora invocamos como intercesores. Pedimos ser as\u00ed, \u00abluces suaves\u00bb entre la oscuridad del mundo. Jes\u00fas, \u00abqu\u00e9date con nosotros y comenzaremos a brillar como t\u00fa brillas, a brillar para ser una luz para los dem\u00e1s\u00bb<\/em><\/strong> (Meditaciones sobre Doctrina Cristiana, VII, 3)\u201d.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n compartimos con ustedes la interpretaci\u00f3n del italiano al castellano de la Homil\u00eda del <strong>Santo Padre Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p>\u00abTu fe te ha salvado\u00bb (Lc 17, 19). Es el punto de llegada del Evangelio de hoy, que nos muestra el camino de la fe. En este viaje de fe vemos tres etapas, marcadas por los leprosos sanados, que invocan, caminan y agradecen.<\/p>\n<p>En primer lugar, invocar. Los leprosos se encontraban en una condici\u00f3n terrible, no solo por la enfermedad que, a\u00fan extendida hoy en d\u00eda, debe ser combatida con todos los esfuerzos, sino por la exclusi\u00f3n social. En la \u00e9poca de Jes\u00fas, se los consideraba inmundos y, como tales, ten\u00edan que ser aislados, aparte (v\u00e9ase Lv 13.46). De hecho, vemos que cuando van a Jes\u00fas, \u00abse detienen a distancia\u00bb (ver Lc 17:12). Sin embargo, incluso si su condici\u00f3n los pone a un lado, invocan a Jes\u00fas, dice el Evangelio, \u00aben voz alta\u00bb (v. 13). No se dejan paralizar por las exclusiones de los hombres y claman a Dios, lo que no excluye a nadie. As\u00ed es como se acortan las distancias, c\u00f3mo uno se levanta de la soledad: no encerrarse en uno mismo y en sus arrepentimientos, no pensar en los juicios de los dem\u00e1s, sino invocar al Se\u00f1or, porque el Se\u00f1or escucha el grito de alguien que est\u00e1 solo.<\/p>\n<p>Al igual que esos leprosos, tambi\u00e9n necesitamos curaci\u00f3n para todos. Necesitamos ser sanados por la desconfianza en nosotros mismos, en la vida, en el futuro; de muchos miedos; de los vicios de los cuales somos esclavos; desde muchos cierres, dependencias y archivos adjuntos: al juego, al dinero, a la televisi\u00f3n, a los tel\u00e9fonos m\u00f3viles, a juicio de otros. El Se\u00f1or libera y cura el coraz\u00f3n, si lo invocamos, si le decimos: \u00abSe\u00f1or, creo que puedes curarme; c\u00farame de mis cierres, l\u00edbrame del mal y del miedo, Jes\u00fas\u00bb. Los leprosos son los primeros, en este Evangelio, en invocar el nombre de Jes\u00fas. Luego tambi\u00e9n lo har\u00e1n un ciego y un malhechor en la cruz: las personas necesitadas invocan el nombre de Jes\u00fas, lo que significa que Dios salva. Llaman a Dios por su nombre, directa y espont\u00e1neamente. Llamar por nombre es una se\u00f1al de confianza, y al Se\u00f1or le gusta. La fe crece as\u00ed, con una invocaci\u00f3n de confianza, trayendo a Jes\u00fas lo que somos, con el coraz\u00f3n abierto, sin ocultar nuestras miserias. Invocamos el nombre de Jes\u00fas con confianza todos los d\u00edas: Dios salva. Repitamos: es orar, decir \u00abJes\u00fas\u00bb es orar. La oraci\u00f3n es la puerta de la fe, la oraci\u00f3n es la medicina del coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>La segunda palabra es caminar. Es la segunda etapa. En el breve Evangelio de hoy aparecen una docena de verbos de movimiento. Pero lo m\u00e1s sorprendente es el hecho de que los leprosos no son sanados cuando se paran delante de Jes\u00fas, sino despu\u00e9s, mientras caminan: \u00abMientras iban, fueron purificados\u00bb, dice el Evangelio (v. 14). Se curan yendo a Jerusal\u00e9n, es decir, mientras enfrentan una caminata cuesta arriba. Es en el viaje de la vida que uno se purifica, un camino que a menudo es cuesta arriba, porque conduce hacia arriba. La fe requiere un viaje, una salida, funciona de maravilla si salimos de nuestras certezas complacientes, si dejamos nuestros puertos tranquilizadores, nuestros c\u00f3modos nidos. La fe aumenta con el don y crece con el riesgo. La fe procede cuando seguimos adelante equipados con confianza en Dios. La fe se abre paso a trav\u00e9s de pasos humildes y concretos, al igual que el camino de los leprosos y el ba\u00f1o en el r\u00edo Jord\u00e1n de Naam\u00e1n (ver 2 Reyes 5,14-17) . Tambi\u00e9n es cierto para nosotros: avanzamos en la fe con un amor humilde y concreto, con paciencia diaria, invocando a Jes\u00fas y avanzando.<\/p>\n<p>Hay otro aspecto interesante en el viaje de los leprosos: se mueven juntos. \u00abFueron\u00bb y \u00abfueron purificados\u00bb, dice el Evangelio (v. 14), siempre en plural: la fe tambi\u00e9n es caminar juntos, nunca solos. Sin embargo, una vez curados, nueve siguen su propio camino y solo uno vuelve a agradecer. Entonces Jes\u00fas expresa toda su amargura: \u00ab\u00bfY d\u00f3nde est\u00e1n los dem\u00e1s?\u00bb (V. 17). Casi parece que pregunta por los otros nueve al \u00fanico que ha regresado. Es verdad, es nuestra tarea, de nosotros que estamos aqu\u00ed para la \u00abEucarist\u00eda\u00bb, es decir, agradecer, es nuestra tarea cuidar a los que han dejado de caminar, a los que han perdido el rumbo: somos custodios de hermanos distantes, todos nosotros ! Somos intercesores por ellos, somos responsables de ellos, estamos llamados a responderlos, a tomarlos en serio. \u00bfQuieres crecer en la fe? \u00bfT\u00fa, que est\u00e1s aqu\u00ed hoy, quieres crecer en la fe? Cuida de un hermano distante, una hermana distante.<\/p>\n<p>Invocar, caminar y dar gracias: es la \u00faltima etapa. Solo el que agradece a Jes\u00fas dice: \u00abTu fe te ha salvado\u00bb (v. 19). No solo es saludable, tambi\u00e9n es seguro. Esto nos dice que el punto de llegada no es la salud, no estar bien, sino encontrarnos con Jes\u00fas. La salvaci\u00f3n no es beber un vaso de agua para mantenerse en forma, sino ir a la fuente, que es Jes\u00fas. \u00c9l solo se libera del mal y cura el coraz\u00f3n, solo un encuentro con \u00c9l salva, hace que la vida sea plena y hermosa. Cuando conocemos a Jes\u00fas, el \u00abgracias\u00bb nace espont\u00e1neamente, porque descubrimos lo m\u00e1s importante en la vida: no recibir una gracia o resolver un problema, sino abrazar al Se\u00f1or de la vida. Y esto es lo m\u00e1s importante en la vida: abrazar al Se\u00f1or de la vida.<\/p>\n<p>Es hermoso ver que ese hombre sanado, que era samaritano, expresa alegr\u00eda con todo su ser: alaba a Dios en voz alta, se postra, agradece (v\u00e9anse los vers\u00edculos 15-16). La culminaci\u00f3n del viaje de fe es vivir dando gracias. Podemos preguntarnos: \u00bflos que tenemos fe vivimos los d\u00edas como una carga para sufrir o como un elogio para ofrecer? \u00bfNos mantenemos centrados en nosotros mismos esperando pedir la pr\u00f3xima gracia o encontramos nuestra alegr\u00eda en dar gracias? Cuando agradecemos, el Padre se conmueve y derrama sobre nosotros el Esp\u00edritu Santo. Agradecer no es una cuesti\u00f3n de cortes\u00eda, de etiqueta, es una cuesti\u00f3n de fe. Un coraz\u00f3n que da gracias sigue siendo joven. Decir \u00abGracias, Se\u00f1or\u00bb al despertar, durante el d\u00eda, antes de acostarse es el ant\u00eddoto para el envejecimiento del coraz\u00f3n, porque el coraz\u00f3n envejece y se usa mal. As\u00ed tambi\u00e9n en la familia, entre c\u00f3nyuges: recuerde decir gracias. Gracias es la palabra m\u00e1s simple y m\u00e1s beneficiosa.<\/p>\n<p>Invocar, caminar, gracias. Hoy agradecemos al Se\u00f1or por los nuevos santos, que han caminado en fe y a quienes ahora invocamos como intercesores. Tres de ellas son monjas y nos muestran que la vida religiosa es un camino de amor en las periferias existenciales del mundo. Santa Marguerite Bays, por otro lado, fue costurera y nos revela cu\u00e1n poderosa oraci\u00f3n simple, resistencia paciente, donaci\u00f3n silenciosa: a trav\u00e9s de estas cosas, el Se\u00f1or ha revivido en ella, en su humildad, el esplendor de la Pascua. Es la santidad de la vida diaria, de la que habla el santo cardenal Newman, quien dijo: \u00abEl cristiano posee una paz profunda, silenciosa y oculta que el mundo no ve. [&#8230;] El cristiano es alegre, tranquilo, bueno, amable, cort\u00e9s, ingenuo, modesto; sin pretensiones de fingir, [&#8230;] su comportamiento est\u00e1 tan alejado de la ostentaci\u00f3n y el refinamiento que a primera vista uno puede tomarlo f\u00e1cilmente por una persona com\u00fan \u00ab(Sermones Parroquiales y Sencillos, V, 5). Pedimos ser as\u00ed, \u00abluces suaves\u00bb entre la oscuridad del mundo. Jes\u00fas, \u00abqu\u00e9date con nosotros y comenzaremos a brillar como t\u00fa brillas, a brillar para ser una luz para los dem\u00e1s\u00bb (Meditaciones sobre Doctrina Cristiana, VII, 3). Am\u00e9n.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Necesitamos ser sanados por la desconfianza en nosotros mismos, en la vida, en el futuro, de muchos miedos, la afirmaci\u00f3n se desprende de la Homil\u00eda del Santo Padre Francisco, al celebrar Santa Misa donde presidi\u00f3 el rito de Canonizaci\u00f3n de 5 Beatos. 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