{"id":9366,"date":"2019-10-20T09:00:37","date_gmt":"2019-10-20T12:00:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=9366"},"modified":"2019-10-20T09:00:37","modified_gmt":"2019-10-20T12:00:37","slug":"papa-francisco-nuestra-mision-es-llevar-a-la-tierra-esa-paz-que-nos-llena-de-alegria-cada-vez-que-encontramos-a-jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-nuestra-mision-es-llevar-a-la-tierra-esa-paz-que-nos-llena-de-alegria-cada-vez-que-encontramos-a-jesus\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Nuestra misi\u00f3n es, llevar a la tierra esa paz que nos llena de alegr\u00eda cada vez que encontramos a Jes\u00fas"},"content":{"rendered":"<p><strong>Papa Francisco<\/strong> | Nuestra misi\u00f3n es, llevar a la tierra esa paz que nos llena de alegr\u00eda cada vez que encontramos a <strong>Jes\u00fas<\/strong>, el resumen es parte de la Homil\u00eda brindada por el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong> al celebrar <strong>Santa Misa<\/strong>, en la <strong>Jornada Mundial Misionera<\/strong>. En esta oportunidad, Su Santidad subray\u00f3 tres palabras, un sustantivo (monte), un verbo (subir) y un adjetivo (todos), diciendo del primero, <strong><em>\u201cel monte vuelve en el Evangelio, ya que Jes\u00fas, despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n, indica a los disc\u00edpulos, como lugar de encuentro, un monte de Galilea, precisamente en Galilea, que est\u00e1 habitada por muchos pueblos diferentes, la \u00abGalilea de los gentiles\u00bb<\/em><\/strong> (cf.\u00a0<em>Mt<\/em>\u00a04,15)\u201d.<\/p>\n<p>Continuando, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong>, agreg\u00f3, <strong><em>\u201c(\u2026) el monte es el lugar donde a Dios le gusta dar cita a toda la humanidad. Es el lugar del encuentro con nosotros, como muestra la Biblia, desde el Sina\u00ed pasando por el Carmelo, hasta llegar a Jes\u00fas, que proclam\u00f3 las Bienaventuranzas en la monta\u00f1a, se transfigur\u00f3 en el monte Tabor, dio su vida en el Calvario y ascendi\u00f3 al cielo desde el monte de los Olivos\u201d. <\/em><\/strong>Entonces, nos pregunt\u00f3, <strong><em>\u201c\u00bfqu\u00e9 significado tiene para nosotros el monte? Que estamos llamados a acercarnos a Dios y a los dem\u00e1s: a Dios, el Alt\u00edsimo, en el silencio, en la oraci\u00f3n, tomando distancia de las habladur\u00edas y los chismes que contaminan\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El <strong>Santo Padre<\/strong>, nos revelaba adem\u00e1s, <strong><em>\u201cel monte nos recuerda que los hermanos y las hermanas no se seleccionan, sino que se abrazan, con la mirada y, sobre todo, con la vida. El monte une a Dios y a los hermanos en un \u00fanico abrazo, el de la oraci\u00f3n. En el coraz\u00f3n de este mes misionero, pregunt\u00e9monos: \u00bfQu\u00e9 es lo que cuenta para m\u00ed en la vida? \u00bfCu\u00e1les son las cumbres que deseo alcanzar?\u201d <\/em><\/strong>Respecto del verbo elegido, nos dijo, <strong><em>\u201cun verbo acompa\u00f1a al sustantivo monte:\u00a0subir. Isa\u00edas nos exhorta: \u00abVenid,\u00a0subamos\u00a0al monte del Se\u00f1or\u00bb (2,3). No hemos nacido para estar en la tierra, para contentarnos con cosas llanas, hemos nacido para alcanzar las alturas, para encontrar a Dios y a los hermanos\u201d. <\/em><\/strong><\/p>\n<p>Aqu\u00ed, adem\u00e1s, nos revel\u00f3 <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, <strong><em>\u201cpero para esto se necesita subir: se necesita dejar una vida horizontal, luchar contra la fuerza de gravedad del ego\u00edsmo, realizar un \u00e9xodo del propio yo. Subir, por tanto, cuesta trabajo, pero es el \u00fanico modo para ver todo mejor, como cuando se va a la monta\u00f1a y s\u00f3lo en la cima se vislumbra el panorama m\u00e1s hermoso (\u2026)\u201d.<\/em><\/strong> Pero, <strong><em>\u201c(\u2026) como en la monta\u00f1a no se puede subir bien si se est\u00e1 cargado de cosas, as\u00ed en la vida es necesario aligerarse de lo que no sirve. Es tambi\u00e9n el secreto de la misi\u00f3n: para partir se necesita dejar, para\u00a0anunciar\u00a0se necesita\u00a0renunciar\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El <strong>Santo Padre<\/strong>, tambi\u00e9n nos alert\u00f3, <strong><em>\u201cel anuncio cre\u00edble no est\u00e1 hecho de hermosas palabras, sino de una vida buena: una vida de servicio, que sabe renunciar a muchas cosas materiales que empeque\u00f1ecen el coraz\u00f3n, nos hacen indiferentes y nos encierran en nosotros mismos; una vida que se desprende de lo in\u00fatil que ahoga el coraz\u00f3n y encuentra tiempo para Dios y para los dem\u00e1s\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Por \u00faltimo, sobre el adjetivo, el <strong>Papa<\/strong> nos explic\u00f3, <strong><em>\u201csi el monte nos recuerda lo que cuenta \u2014Dios y los hermanos\u2014, y el verbo subir c\u00f3mo llegar, una tercera palabra resuena hoy con mayor fuerza. Es el adjetivo\u00a0todos, que prevalece en las lecturas: \u00abtodas\u00a0las naciones\u00bb, dec\u00eda Isa\u00edas<\/em><\/strong> (2,2); <strong><em>\u00abtodos\u00a0los pueblos\u00bb, hemos repetido en el salmo; Dios quiere \u00abque\u00a0todos\u00a0los hombres se salven\u00bb, escribe Pablo<\/em><\/strong> (<em>1 Tm<\/em>\u00a02,4); <strong><em>\u00abid y haced disc\u00edpulos a\u00a0todos\u00a0los pueblos\u00bb, pide Jes\u00fas en el Evangelio <\/em><\/strong>(<em>Mt\u00a0<\/em>28,19)\u201d.<\/p>\n<p>Profundizando a\u00fan m\u00e1s, el <strong>Santo Padre<\/strong> nos dice de <strong>Dios<\/strong>, <strong><em>\u201csabe que nosotros somos testarudos al repetir \u201cm\u00edo\u201d y \u201cnuestro\u201d: mis cosas, nuestra gente, nuestra comunidad\u2026, y \u00c9l no se cansa de repetir: \u201ctodos\u201d. Todos, porque ninguno est\u00e1 excluido de su coraz\u00f3n, de su salvaci\u00f3n; todos, para que nuestro coraz\u00f3n vaya m\u00e1s all\u00e1 de las aduanas humanas, m\u00e1s all\u00e1 de los particularismos fundados en ego\u00edsmos que no agradan a Dios\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Tambi\u00e9n, nos pregunt\u00f3, <strong><em>\u201c\u00bfqu\u00e9 instrucciones nos da el Se\u00f1or para ir al encuentro de todos? Una sola, muy sencilla:\u00a0haced disc\u00edpulos. Pero, atenci\u00f3n: disc\u00edpulos\u00a0suyos, no nuestros. La Iglesia anuncia bien s\u00f3lo si vive como disc\u00edpula. Y el disc\u00edpulo sigue cada d\u00eda al Maestro y comparte con los dem\u00e1s la alegr\u00eda del discipulado\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>All\u00ed, nos revel\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong>, <strong><em>\u201cesta es la misi\u00f3n: dar aire puro, de gran altitud, a quien vive inmerso en la contaminaci\u00f3n del mundo; llevar a la tierra esa paz que nos llena de alegr\u00eda cada vez que encontramos a Jes\u00fas en el monte, en la oraci\u00f3n; mostrar con la vida e incluso con palabras que Dios ama a todos y no se cansa nunca de ninguno.<\/em><\/strong><strong><em> Estamos aqu\u00ed para testimoniar, bendecir, consolar, levantar, transmitir la belleza de Jes\u00fas. (\u2026) tu vida es una misi\u00f3n preciosa: no es un peso que soportar, sino un don para ofrecer. \u00c1nimo, sin miedo, \u00a1vayamos al encuentro de todos!\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n compartimos con ustedes en forma textual la Homil\u00eda brindada por <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p><em>Quisiera escoger tres palabras de las lecturas que hemos escuchado: un sustantivo, un verbo y un adjetivo. El sustantivo es\u00a0el monte: de esto habla Isa\u00edas, cuando profetiza acerca de un monte del Se\u00f1or, m\u00e1s elevado que las colinas, al que confluir\u00e1n todas las naciones (cf.\u00a0Is\u00a02,2). El monte vuelve en el Evangelio, ya que Jes\u00fas, despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n, indica a los disc\u00edpulos, como lugar de encuentro, un monte de Galilea, precisamente en Galilea, que est\u00e1 habitada por muchos pueblos diferentes, la \u00abGalilea de los gentiles\u00bb (cf.\u00a0Mt\u00a04,15). Entonces, pareciera que el monte es el lugar donde a Dios le gusta dar cita a toda la humanidad. Es el lugar del encuentro con nosotros, como muestra la Biblia, desde el Sina\u00ed pasando por el Carmelo, hasta llegar a Jes\u00fas, que proclam\u00f3 las Bienaventuranzas en la monta\u00f1a, se transfigur\u00f3 en el monte Tabor, dio su vida en el Calvario y ascendi\u00f3 al cielo desde el monte de los Olivos. El monte, lugar de grandes encuentros entre Dios y el hombre, es tambi\u00e9n el sitio donde Jes\u00fas pasa horas y horas en oraci\u00f3n (cf.\u00a0Mc\u00a06,46), uniendo la tierra y el cielo; a nosotros, sus hermanos, con el Padre.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 significado tiene para nosotros el monte? Que estamos llamados a acercarnos a Dios y a los dem\u00e1s: a Dios, el Alt\u00edsimo, en el silencio, en la oraci\u00f3n, tomando distancia de las habladur\u00edas y los chismes que contaminan. Pero tambi\u00e9n a los dem\u00e1s, que desde el monte se ven en otra perspectiva, la de Dios que llama a todas las personas: desde lo alto, los dem\u00e1s se ven en su conjunto y se descubre que la belleza s\u00f3lo se da en el conjunto. El monte nos recuerda que los hermanos y las hermanas no se seleccionan, sino que se abrazan, con la mirada y, sobre todo, con la vida. El monte une a Dios y a los hermanos en un \u00fanico abrazo, el de la oraci\u00f3n. El monte nos hace ir a lo alto, lejos de tantas cosas materiales que pasan; nos invita a redescubrir lo esencial, lo que permanece: Dios y los hermanos. La misi\u00f3n comienza en el monte: all\u00ed se descubre lo que cuenta. En el coraz\u00f3n de este mes misionero, pregunt\u00e9monos: \u00bfQu\u00e9 es lo que cuenta para m\u00ed en la vida? \u00bfCu\u00e1les son las cumbres que deseo alcanzar?<\/em><\/p>\n<p><em>Un verbo acompa\u00f1a al sustantivo monte:\u00a0subir. Isa\u00edas nos exhorta: \u00abVenid,\u00a0subamos\u00a0al monte del Se\u00f1or\u00bb (2,3). No hemos nacido para estar en la tierra, para contentarnos con cosas llanas, hemos nacido para alcanzar las alturas, para encontrar a Dios y a los hermanos. Pero para esto se necesita subir: se necesita dejar una vida horizontal, luchar contra la fuerza de gravedad del ego\u00edsmo, realizar un \u00e9xodo del propio yo. Subir, por tanto, cuesta trabajo, pero es el \u00fanico modo para ver todo mejor, como cuando se va a la monta\u00f1a y s\u00f3lo en la cima se vislumbra el panorama m\u00e1s hermoso y se comprende que no se pod\u00eda conquistar sino avanzando por aquel sendero siempre en subida.<\/em><\/p>\n<p><em>Y como en la monta\u00f1a no se puede subir bien si se est\u00e1 cargado de cosas, as\u00ed en la vida es necesario aligerarse de lo que no sirve. Es tambi\u00e9n el secreto de la misi\u00f3n: para partir se necesita dejar, para\u00a0anunciar\u00a0se necesita\u00a0renunciar. El anuncio cre\u00edble no est\u00e1 hecho de hermosas palabras, sino de una vida buena: una vida de servicio, que sabe renunciar a muchas cosas materiales que empeque\u00f1ecen el coraz\u00f3n, nos hacen indiferentes y nos encierran en nosotros mismos; una vida que se desprende de lo in\u00fatil que ahoga el coraz\u00f3n y encuentra tiempo para Dios y para los dem\u00e1s. Podemos preguntarnos: \u00bfC\u00f3mo es mi subida? \u00bfS\u00e9 renunciar a los equipajes pesados e in\u00fatiles de la mundanidad para subir al monte del Se\u00f1or?<strong>\u00a0<\/strong>\u00bfEs de subida mi camino o de \u201cescalada\u201d?<\/em><\/p>\n<p><em>Si el monte nos recuerda lo que cuenta \u2014Dios y los hermanos\u2014, y el verbo subir c\u00f3mo llegar, una tercera palabra resuena hoy con mayor fuerza. Es el adjetivo\u00a0todos, que prevalece en las lecturas: \u00abtodas\u00a0las naciones\u00bb, dec\u00eda Isa\u00edas (2,2); \u00abtodos\u00a0los pueblos\u00bb, hemos repetido en el salmo; Dios quiere \u00abque\u00a0todos\u00a0los hombres se salven\u00bb, escribe Pablo (1 Tm\u00a02,4); \u00abid y haced disc\u00edpulos a\u00a0todos\u00a0los pueblos\u00bb, pide Jes\u00fas en el Evangelio (Mt\u00a028,19). El Se\u00f1or es obstinado al repetir este\u00a0todos. Sabe que nosotros somos testarudos al repetir \u201cm\u00edo\u201d y \u201cnuestro\u201d: mis cosas, nuestra gente, nuestra comunidad\u2026, y \u00c9l no se cansa de repetir: \u201ctodos\u201d. Todos, porque ninguno est\u00e1 excluido de su coraz\u00f3n, de su salvaci\u00f3n; todos, para que nuestro coraz\u00f3n vaya m\u00e1s all\u00e1 de las aduanas humanas, m\u00e1s all\u00e1 de los particularismos fundados en ego\u00edsmos que no agradan a Dios. Todos, porque cada uno es un tesoro precioso y el sentido de la vida es dar a los dem\u00e1s este tesoro. Esta es la misi\u00f3n: subir al monte a rezar por todos y bajar del monte para hacerse don a todos.<\/em><\/p>\n<p><em>Subir y bajar: el cristiano, por tanto, est\u00e1 siempre en movimiento, en salida. De hecho, el imperativo de Jes\u00fas en el Evangelio\u00a0esid. Todos los d\u00edas cruzamos a muchas personas, pero \u2014podemos preguntarnos\u2014 \u00bfvamos al encuentro de esas personas? \u00bfHacemos nuestra la invitaci\u00f3n de Jes\u00fas o nos quedamos en nuestros propios asuntos? Todos esperan cosas de los dem\u00e1s, el cristiano\u00a0va\u00a0hacia los dem\u00e1s. El testigo de Jes\u00fas jam\u00e1s busca ser destinatario de un reconocimiento de los dem\u00e1s, sino que es \u00e9l quien debe dar amor al que no conoce al Se\u00f1or. El testigo de Jes\u00fas va al encuentro de todos, no s\u00f3lo de los suyos, de su grupito. Jes\u00fas tambi\u00e9n te dice: \u201cVe, \u00a1no pierdas la ocasi\u00f3n de testimoniar!\u201d. Hermano, hermana: El Se\u00f1or espera de ti ese testimonio que nadie puede dar en tu lugar. \u00abOjal\u00e1 puedas reconocer cu\u00e1l es esa palabra, ese mensaje de Jes\u00fas que Dios quiere decir al mundo con tu vida. [\u2026] As\u00ed tu preciosa misi\u00f3n no se malograr\u00e1\u00bb (Exhort. apost.\u00a0Gaudete et exsultate, 24).<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 instrucciones nos da el Se\u00f1or para ir al encuentro de todos? Una sola, muy sencilla:\u00a0haced disc\u00edpulos. Pero, atenci\u00f3n: disc\u00edpulos\u00a0suyos, no nuestros. La Iglesia anuncia bien s\u00f3lo si vive como disc\u00edpula. Y el disc\u00edpulo sigue cada d\u00eda al Maestro y comparte con los dem\u00e1s la alegr\u00eda del discipulado. No conquistando, obligando, haciendo pros\u00e9litos, sino\u00a0testimoniando, poni\u00e9ndose en el mismo nivel, disc\u00edpulos con los disc\u00edpulos, ofreciendo con amor ese amor que hemos recibido. Esta es la misi\u00f3n: dar aire puro, de gran altitud, a quien vive inmerso en la contaminaci\u00f3n del mundo; llevar a la tierra esa paz que nos llena de alegr\u00eda cada vez que encontramos a Jes\u00fas en el monte, en la oraci\u00f3n; mostrar con la vida e incluso con palabras que Dios ama a todos y no se cansa nunca de ninguno.<\/em><\/p>\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas: Cada uno de nosotros tiene, cada uno de nosotros \u201ces\u00a0una misi\u00f3n en esta tierra\u201d (cf. Exhort. apost.\u00a0Evangelii gaudium, 273). Estamos aqu\u00ed para testimoniar, bendecir, consolar, levantar, transmitir la belleza de Jes\u00fas. \u00c1nimo, \u00a1\u00c9l espera mucho de ti! El Se\u00f1or tiene una especie de ansiedad por aquellos que a\u00fan no saben que son hijos amados del Padre, hermanos por los que ha dado la vida y el Esp\u00edritu Santo. \u00bfQuieres calmar la ansiedad de Jes\u00fas? Ve con amor hacia todos, porque tu vida es una misi\u00f3n preciosa: no es un peso que soportar, sino un don para ofrecer. \u00c1nimo, sin miedo, \u00a1vayamos al encuentro de todos!<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Nuestra misi\u00f3n es, llevar a la tierra esa paz que nos llena de alegr\u00eda cada vez que encontramos a Jes\u00fas, el resumen es parte de la Homil\u00eda brindada por el Santo Padre Francisco al celebrar Santa Misa, en la Jornada Mundial Misionera. 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