{"id":9624,"date":"2019-11-03T08:00:29","date_gmt":"2019-11-03T11:00:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=9624"},"modified":"2019-11-03T08:00:29","modified_gmt":"2019-11-03T11:00:29","slug":"papa-francisco-la-mirada-misericordiosa-del-senor-nos-alcanza-antes-de-que-nosotros-mismos-nos-demos-cuenta-de-que-necesitamos-que-ser-salvados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-la-mirada-misericordiosa-del-senor-nos-alcanza-antes-de-que-nosotros-mismos-nos-demos-cuenta-de-que-necesitamos-que-ser-salvados\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | La mirada misericordiosa del Se\u00f1or nos alcanza antes de que nosotros mismos nos demos cuenta de que necesitamos que ser salvados"},"content":{"rendered":"<p><strong>Papa Francisco<\/strong> | <strong><em>La mirada misericordiosa del Se\u00f1or nos alcanza antes de que nosotros mismos nos demos cuenta de que necesitamos que ser salvados<\/em><\/strong>, as\u00ed lo se\u00f1al\u00f3 el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong> al brindar su mensaje junto a los peregrinos del mundo antes de rezar el <strong>\u00c1ngelus<\/strong>. Al medio d\u00eda de hoy domingo, <strong>Su Santidad<\/strong> se presento en la ventana del <strong>Estudio Apost\u00f3lico Vaticano<\/strong> y se dirigi\u00f3 a los peregrinos reunidos en <strong>Plaza San Pedro<\/strong>.<\/p>\n<p>En esta ocasi\u00f3n, centr\u00f3 su mensaje en el <strong>Evangelio<\/strong> del d\u00eda (cf. LC 19,1-10), se\u00f1alando, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>nos coloca en la estela de Jes\u00fas que, en su camino a Jerusal\u00e9n, hace una parada en Jeric\u00f3. Hab\u00eda tanta gente para darle la bienvenida, incluido un hombre llamado Zaqueo, jefe de los \u00abpublicanos\u00bb\u201d<\/em><\/strong>. Agregando, <strong><em>\u201cera rico no por ganancias honestas, sino porque pidi\u00f3 un \u00absoborno\u00bb, y esto aument\u00f3 el desprecio por \u00e9l. Zaqueo \u00abtrat\u00f3 de ver qui\u00e9n era Jes\u00fas\u00bb <\/em><\/strong>(v. 3)<strong><em>. \u00a0\u00c9l era curioso. Y siendo de baja estatura, \u00abpara poder verlo\u00bb <\/em><\/strong>(v. 4)<strong><em> trepa a un \u00e1rbol. Cuando Jes\u00fas llega cerca, levanta la vista y lo ve <\/em><\/strong>(ver vers\u00edculo 5)<strong><em>\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A lo que el <strong>Santo Padre<\/strong> nos subraya, <strong><em>\u201c(\u2026) <\/em><\/strong><strong><em>esto es importante: la primera mirada no es de Zaqueo, sino de Jes\u00fas, quien, entre las muchas caras que lo rodeaban, la multitud, est\u00e1 buscando precisamente eso. La mirada misericordiosa del Se\u00f1or nos alcanza antes de darnos cuenta de que necesitamos que se salve\u201d.<\/em><\/strong> Continuando, nos se\u00f1ala, <strong><em>\u201cJes\u00fas lo llama y lo llama por su nombre: \u00abZaqueo, baja r\u00e1pidamente, porque hoy debo quedarme en tu casa\u00bb (v. 5). No le reprocha, no le da un \u00abserm\u00f3n\u00bb; \u00e9l le dice que debe ir a \u00e9l: \u00abdebe\u00bb, porque es la voluntad del Padre\u201d. <\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>Su Santidad<\/strong>, adem\u00e1s nos se\u00f1ala, <strong><em>\u201ca pesar de los murmullos de la gente, Jes\u00fas decide detenerse en la casa de ese pecador p\u00fablico\u201d.<\/em><\/strong> Reflexionando, dice, <strong><em>\u201cnosotros tambi\u00e9n nos habr\u00edamos escandalizado por este comportamiento de Jes\u00fas, pero el desprecio y el cierre hacia el pecador no hacen m\u00e1s que aislarlo y endurecerlo en el mal que hace contra s\u00ed mismo y contra la comunidad\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El <strong>Santo Padre<\/strong> nos revela, <strong><em>\u201cDios condena el pecado, pero trata de salvar al pecador, \u00e9l va a buscarlo para llevarlo de vuelta al camino correcto.<\/em><\/strong><strong><em> Quien nunca se ha sentido buscado por la misericordia de Dios, le resulta dif\u00edcil comprender la extraordinaria grandeza de los gestos y las palabras con las que Jes\u00fas se acerca a Zaqueo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Es all\u00ed, donde <strong>Su Santidad<\/strong> nos revela, <strong><em>\u201cZaqueo descubre de Jes\u00fas que es posible amar gratis: hasta ahora era taca\u00f1o, ahora se vuelve generoso; ten\u00eda gusto por la masa, ahora se regocija en la distribuci\u00f3n. Conociendo el Amor, descubriendo que es amado a pesar de sus pecados, se vuelve capaz de amar a los dem\u00e1s, haciendo del dinero un signo de solidaridad y comuni\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Por \u00faltimos el <strong>Santo Padre<\/strong> pidi\u00f3, <strong><em>\u201cque la Virgen Mar\u00eda nos obtenga la gracia de sentir siempre la mirada misericordiosa de Jes\u00fas sobre nosotros, para salir a encontrarnos con aquellos que han hecho mal con la misericordia, para que ellos tambi\u00e9n puedan recibir a Jes\u00fas, quien \u00abvino a buscar y salvar lo que se hab\u00eda perdido\u00bb<\/em><\/strong> (V. 10)\u201d.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos con ustedes la interpretaci\u00f3n del italiano al castellano del mensaje brindado por <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/em><\/p>\n<p><em>El Evangelio de hoy (cf. Lc 19, 1-10) nos coloca en la estela de Jes\u00fas que, en su camino a Jerusal\u00e9n, hace una parada en Jeric\u00f3. Hab\u00eda tanta gente para darle la bienvenida, incluido un hombre llamado Zaqueo, jefe de los \u00abpublicanos\u00bb, es decir, de aquellos jud\u00edos que recaudaron impuestos en nombre del Imperio Romano. Era rico no por ganancias honestas, sino porque pidi\u00f3 un \u00absoborno\u00bb, y esto aument\u00f3 el desprecio por \u00e9l. Zaqueo \u00abtrat\u00f3 de ver qui\u00e9n era Jes\u00fas\u00bb (v. 3); no quer\u00eda conocerlo, pero ten\u00eda curiosidad: quer\u00eda ver ese personaje que hab\u00eda escuchado sobre cosas extraordinarias. \u00c9l era curioso. Y siendo de baja estatura, \u00abpara poder verlo\u00bb (v. 4) trepa a un \u00e1rbol. Cuando Jes\u00fas llega cerca, levanta la vista y lo ve (ver vers\u00edculo 5).<\/em><\/p>\n<p><em>Y esto es importante: la primera mirada no es de Zaqueo, sino de Jes\u00fas, quien, entre las muchas caras que lo rodeaban, la multitud, est\u00e1 buscando precisamente eso. La mirada misericordiosa del Se\u00f1or nos alcanza antes de darnos cuenta de que necesitamos que se salve. Y con esta mirada del divino Maestro comienza el milagro de la conversi\u00f3n del pecador. De hecho, Jes\u00fas lo llama y lo llama por su nombre: \u00abZaqueo, baja r\u00e1pidamente, porque hoy debo quedarme en tu casa\u00bb (v. 5). No le reprocha, no le da un \u00abserm\u00f3n\u00bb; \u00e9l le dice que debe ir a \u00e9l: \u00abdebe\u00bb, porque es la voluntad del Padre. A pesar de los murmullos de la gente, Jes\u00fas decide detenerse en la casa de ese pecador p\u00fablico.<\/em><\/p>\n<p><em>Nosotros tambi\u00e9n nos habr\u00edamos escandalizado por este comportamiento de Jes\u00fas, pero el desprecio y el cierre hacia el pecador no hacen m\u00e1s que aislarlo y endurecerlo en el mal que hace contra s\u00ed mismo y contra la comunidad. En cambio, Dios condena el pecado, pero trata de salvar al pecador, \u00e9l va a buscarlo para llevarlo de vuelta al camino correcto. Quien nunca se ha sentido buscado por la misericordia de Dios, le resulta dif\u00edcil comprender la extraordinaria grandeza de los gestos y las palabras con las que Jes\u00fas se acerca a Zaqueo.<\/em><\/p>\n<p><em>La aceptaci\u00f3n y la atenci\u00f3n de Jes\u00fas hacia \u00e9l llevan a este hombre a un cambio de mentalidad agudo: en un momento se da cuenta de lo insignificante que es una vida con el dinero, a costa de robar a otros y recibir el su desprecio. Tener al Se\u00f1or all\u00ed, en su casa, lo hace ver todo con ojos diferentes, incluso con un poco de la ternura con la que Jes\u00fas lo mir\u00f3. Y su forma de ver y usar el dinero tambi\u00e9n cambia: el gesto de dar es reemplazado por el de dar. De hecho, decide dar la mitad de lo que tiene a los pobres y devolverle cuatro veces lo que ha robado (ver vers\u00edculo 8). Zaqueo descubre de Jes\u00fas que es posible amar gratis: hasta ahora era taca\u00f1o, ahora se vuelve generoso; ten\u00eda gusto por la masa, ahora se regocija en la distribuci\u00f3n. Conociendo el Amor, descubriendo que es amado a pesar de sus pecados, se vuelve capaz de amar a los dem\u00e1s, haciendo del dinero un signo de solidaridad y comuni\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Que la Virgen Mar\u00eda nos obtenga la gracia de sentir siempre la mirada misericordiosa de Jes\u00fas sobre nosotros, para salir a encontrarnos con aquellos que han hecho mal con la misericordia, para que ellos tambi\u00e9n puedan recibir a Jes\u00fas, quien \u00abvino a buscar y salvar lo que se hab\u00eda perdido\u00bb. \u00ab(V. 10).<\/em><\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | La mirada misericordiosa del Se\u00f1or nos alcanza antes de que nosotros mismos nos demos cuenta de que necesitamos que ser salvados, as\u00ed lo se\u00f1al\u00f3 el Santo Padre Francisco al brindar su mensaje junto a los peregrinos del mundo antes de rezar el \u00c1ngelus. Al medio d\u00eda de hoy domingo, Su Santidad se [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":7964,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[90,18,28,58],"class_list":["post-9624","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-angelus","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-papa-francisco","tag-santa-sede"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9624","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9624"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9624\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9624"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9624"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9624"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}