Mons. Olivera | La canonización de Mama Antula es una buena oportunidad para que nuestra Patria crezca en la cultura del encuentro

16 febrero, 2024

Mons. Olivera | La canonización de Mama Antula es una buena oportunidad para que nuestra Patria crezca en la cultura del encuentro, así lo expresó el Delegado Episcopal para las Causas de los Santos de la Conferencia Episcopal Argentina y Obispo Castrense de Argentina. La reflexión compartida con nuestra redacción se conoce a días de la canonización de la Santa María Antonia de Paz y Figueroa de San José, Mama Antula donde Mons. Santiago Olivera nos invita a profundizar sobre la vida de la santa argentina.

Mons. Santiago, así la describía, “es una mujer fuerte, una mujer de Dios, una mujer convencida del bien de este instrumento pastoral, llamados Ejercicios Espirituales. Esta convicción la llevó a trabajar, con dedicación y empeño, para que la espiritualidad de los jesuitas, expresado muy particularmente en este medio de evangelización, no se perdiera en nuestra Patria”.

Profundizando, el Obispo destacó, “este estrecho lazo entre los jesuitas y Mama Antula, hace no dejar de sorprenderme y maravillarme- de contemplar con asombro y gratitud- que un Papa argentino y jesuita- el Papa Francisco- haya sido quien la canonizó”. Continuando, agregó, “me sorprende también, en esta misma línea, que 110 años después del nacimiento de Mama Antula- allá por el 1730- nace el 16 de marzo de 1840 en Córdoba el Santo Cura Brochero- primer santo argentino de “pura cepa” y canonizado por el Papa Francisco-. Brochero aprovecha la espiritualidad jesuita, podemos decir que, por la obra de Mama Antula, que preservó los Ejercicios Espirituales en nuestra tierra, el santo cura pudo plasmarlos- como su estilo pastoral- a lo que él llamaba <<baños del alma>>”.

Completando, Mons. Olivera nos decía, “(…) la canonización de Mama Antula es una buena oportunidad- como gracia especial y motivo de sano orgullo- para que nuestra Patria crezca en la cultura del encuentro, se fortalezcan los lazos de fraternidad, nos sirva para mirarnos como hermanos, que podamos profundizar en el amor de Dios. Este 11 de febrero, quede en la memoria de nuestra Patria, como un tiempo nuevo, para el bien de toda nuestra Iglesia en Argentina. Mama Antula es fruto de un espíritu con una formación clara, de una tierra fértil, de un “humus” cristiano católico”.

A continuación, compartimos en forma completa las declaraciones de Mons. Santiago Olivera, Obispo Castrense de Argentina:

La canonización de María Antonia de Paz y Figueroa de San José- Mama Antula es un acontecimiento de fe que nos vuelve a recordar que, la santidad, es el camino que debemos transitar todos los bautizados. La primera mujer argentina que llega a los altares, solemos decir la primera santa argentina, pero más propiamente podemos decir y así lo creemos, es la primera santa argentina que es canonizada, porque- gracias a Dios- hay mucha santidad en nuestra Patria, muchos frutos evangélicos en nuestra tierra argentina, solo algunos pocos son canonizados y esto, siempre, es importante entenderlo para animarnos y no alejarnos de nuestra común vocación a la santidad. Solo unos pocos son canonizados, pero esto “unos pocos”, nos llena de orgullo, de alegría y de compromiso.

Mama Antula es una mujer fuerte, una mujer de Dios, una mujer convencida del bien de este instrumento pastoral, llamados Ejercicios Espirituales. Esta convicción la llevó a trabajar, con dedicación y empeño, para que la espiritualidad de los jesuitas, expresado muy particularmente en este medio de evangelización, no se perdiera en nuestra Patria.

Este estrecho lazo entre los jesuitas y Mama Antula, hace no dejar de sorprenderme y maravillarme- de contemplar con asombro y gratitud- que un Papa argentino y jesuita- el Papa Francisco- haya sido quien la canonizó.

Mama Antula, luego de la expulsión de los Jesuitas en nuestras tierras en 1767, continuó la obra de ellos para que los hombres y mujeres de su tiempo se encuentren con Jesús, a sabiendas que ese encuentro era transformador, no solo de quienes hacían esos Ejercicios, sino, desde ellos, transformar la sociedad toda, cada lugar de la Patria. Esta Patria que iba a nacer 11 años después de su muerte, la sabemos- de alguna manera, de algún modo- “sembrada” cristianamente por esta santa mujer.

María Antonia de Paz y Figueroa de San José- Mama Antula- se prolonga en el tiempo, desde la cercanía y la espiritualidad, desde la comunión espiritual propia de los santos, porque los santos viven la vigencia del evangelio, evangelio que es siempre actual.

Me sorprende también, en esta misma línea, que 110 años después del nacimiento de Mama Antula- allá por el 1730- nace el 16 de marzo de 1840 en Córdoba el Santo Cura Brochero- primer santo argentino de “pura cepa” y canonizado por el Papa Francisco-. Brochero aprovecha la espiritualidad jesuita, podemos decir que, por la obra de Mama Antula, que preservó los Ejercicios Espirituales en nuestra tierra, el santo cura pudo plasmarlos- como su estilo pastoral- a lo que él llamaba “baños del alma”.

Mama Antula y Brochero se relacionan tan estrechamente, por aprovechar- con convicción y dedicación- de este tiempo para el silencio, para rezar más, para retirarse de los quehaceres cotidianos y favorecer ese encuentro trasformador con Jesús. Se discernía el querer de Dios. Todo esto acontecía en los Ejercicios Espirituales.

Estos Ejercicios supieron aprovecharlos hombres de nuestra Patria, que contribuyeron a su nacimiento, conformación y crecimiento: Cornelio Saavedra, Manuel Belgrano, Gregorio Deán Funes, Castelli, Mariano Moreno, entre otros. La Santa Casa, que se conserva hasta nuestros días, es ese gran Monumento Pastoral y Espiritual, como legado de la obra de evangelización de Mama Antula.

Creo que la canonización de Mama Antula es una buena oportunidad- como gracia especial y motivo de sano orgullo- para que nuestra Patria crezca en la cultura del encuentro, se fortalezcan los lazos de fraternidad, nos sirva para mirarnos como hermanos, que podamos profundizar en el amor de Dios. Amor de Dios que se concreta en el amor al prójimo y mirarnos- no como enemigos- sino justamente, superando todo obstáculo y zanjando toda herida- reconocer que el otro, más allá de la diversidad de pensamiento, es hijo de esta misma patria y hermano de camino.

Este 11 de febrero, quede en la memoria de nuestra Patria, como un tiempo nuevo, para el bien de toda nuestra Iglesia en Argentina.

Lo último para destacar es, reconocer que Mama Antula es fruto de un espíritu con una formación clara, de una tierra fértil, de un “humus” cristiano católico. De esto se desprende el anhelo de recuperar y fortalecer el deseo de profundizar la verdad desde la fe y, como eco de eso mismo, transmitirla hoy.  Es un gran desafío traducir o transmitir la fe a nuestra gente y que se manifieste en la cultura, para que se hagan opciones de vida con criterios evangélicos, según el querer de Dios. Y esa transmisión cultural se inicia por la familia, como decía días atrás, así como hablamos de la lengua materna, la que se aprende en el hogar y nunca se olvida, podamos transmitir la fe con paciencia, creatividad y valentía al estilo de nuestra santa María Antonia de Paz y Figueroa de San José- Mamá Antula- a quién le pedimos que “ruegue por nosotros”, por todos y por cada uno, que transitamos el suelo Argentino.

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1 Comentario

  1. Félix Tomas Fernandez

    Excelente!

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